sábado, 9 de octubre de 2010

Paula y Blancanieves.

Este cuentito lo escribí para la pequeña Paula, que vive en Madrid y es una gran luchadora, a pesar de su corta edad, por la vida que a veces es injusta.

Blancanieves, despierta cuando ya los 7 enanitos se han ido al bosque a hacer su trabajo. Bosteza estirando sus brazos, mira a su alrededor y dice en voz alta: Bueno, hay muchas cosas por hacer… A ver, por dónde empiezo: limpiar la casa, hacer la comida, planchar la ropa de los enanitos. Uf, hoy si que no tengo ganas…

En eso golpean a la puerta, ¿quién será? Seguramente uno de los 7 enanitos que se olvidó su herramienta de trabajo. Blancanieves abre la puerta regañando antes de ver quién es: Qué te has olvidado cabecita de… Pero, ¿tú, quién eres?

La que ha llamado es una niña pequeña y bellísima, que está paradita frente a la puerta, con una canastita llena de flores del bosque, y con cara de susto dice: Me llamo, Paula, y me he perdido cuando salí a buscar flores en el bosque para llevarle a mi mamá…

¡Oh! Le dice Blancanieves. No te preocupes, yo vivo acá con los 7 enanitos del bosque que cuando regresen te ayudarán a volver a tu casa porque ellos conocen todos los caminos…

La niña, sorprendida, le dice de pronto y poniéndose contenta: Pero, tú eres Blancanieves, sí, te he visto en los libros y en las películas…

Si, claro que lo soy y no sabía que era tan famosa, qué bueno. Sabes Paula, se me ha ocurrido una idea y tú me vas a ayudar. Escucha. Y acercándose al oído de la niña le cuenta su plan.

El día ha pasado, ya el sol se ha ido a dormir cuando llegan los 7 enanitos después de haber cumplido con su trabajo, cansados y hambrientos. Abren la puerta de la casa en la que viven con Blancanieves y la ven… No a Blancanieves, sino a Paula, vestida igual que ella. La niña esta preciosa con su falda amarilla y su chaqueta azul, con un gran moño rojo en la cabecita. Los 7 enanitos se sorprenden al ver a una Blancanieves más pequeñita, pero no se preocupan porque el olor a una rica comida sale de la cocina y todos se sientan a la mesa a comer. Paula, feliz, les sirve y come con ellos la riquísima comida que ha preparado. Todos cantan con ella, se ríen. En eso se asoma la verdadera Blancanieves desde detrás de la puerta de su habitación, le guiña un ojo a Paula que le devuelve el guiño, y vuelve a seguir descansando.

Los enanitos, le comentan a Paula, que han comido la más rica comida que han probado, que están encantados con una Blancanieves tan pequeñita, y que se quede a vivir con ellos. Pero Paulita, extraña a sus papis y a su hermanita y tiene que volver a casa. Los 7 enanitos le dicen que no se preocupe, que a la mañana siguiente la llevarán de vuelta a su casa, porque no hay mejor lugar para estar que con la familia.

Al amanecer, Paula, con su canastita llena de flores, se despide de Blancanieves con un gran abrazo y un beso y le promete que siempre volverá para estar con ella y con los enanitos, porque los quiere mucho a todos. Y luego se va contenta, vestida como Blancanieves porque le ha regalado la ropa, que en realidad es de cuando era pequeñita. Pronto, gracias a los enanitos, verá a su querida familia que seguramente la estarán extrañando por lo mucho que la quieren.

Paulita, ha pasado el día más feliz de su vida, se le cumplió un sueño maravilloso, de cuento, fue Blancanieves por una vez, y de ahora en más, lo será siempre.

martes, 3 de agosto de 2010

El beso de Agustina.

Santiaguito está enamorado y ya no puede esperar más. Esta noche se lo dirá a su vecinita, Agustina, y para eso elaboró un arriesgado plan. Llegó el momento, todos duermen, afuera la temperatura es agradable por el verano así que su amada dormirá con la ventana abierta. Sale de su casa sin hacer ruido, en pijama y descalzo. Cruza su jardín hacia el jardín de la casa de la niña. Lleva en la mano una cartita de amor que le escribió y, atándola a una piedra la arrojará hacia esa ventana que está en la parte alta de la casa, para luego volver a su cama feliz. Pero algo sale mal.

Un perro comienza a ladrar como loco despertando a todo el barrio. Santiaguito se queda paralizado por el miedo y no puede moverse. Parece un gnomo de jardín al quedarse duro como una estatua. Aparece un auto de policía con las sirenas sonando y con sus faros potentes iluminándolo. Eso no es todo, también llega el camión de exteriores de ese canal de noticias de la tele que siempre se presenta en todos lados. El pobre Santiaguito enamorado casi se muere del susto. “Está todo bien, es sólo un niño asustado” dice el oficial de policía hablando por su walkie talkie. “Vamos niño, vete a casa que es muy tarde ya”.

La mamá, desesperada, sale corriendo de la casa y logra mover a Santiaguito para llevarlo de vuelta a su hogar, mientras el camarógrafo del canal lo sigue enfocándolo todo el tiempo. Entonces, el pobre niño frustrado y triste, levanta su vista hacia la ventana de Agustina y la ve. Ella lo mira desde arriba con esos ojos celestes que lo tienen tan enamorado. Con ese cabello rubio con el que sueña todas las noches y esa sonrisa por la que se pelearía con todos los chicos del cole. Y ocurre un milagro. El milagro más grande de todos los tiempos. Agustina, se besa la palma de su mano derecha, la apunta hacía él, y soplando suavemente le arroja un beso que cruza todo el aire hasta posarse tiernamente en la mejilla del niño. La gloria.

Sí, Santiaguito está en la gloria. Acostado en su cama, después de que su mamá lo arropara, piensa en ese momento sublime que ha vivido. También piensa que cuando a la mañana todos estén desayunando lo verán por la tele, después de todo el canal de noticias lo filmó. De pronto se hará famoso, eso si que no lo había pensado. Parece que Agustina entonces tendrá que esperar, porque mañana todas sus compañeritas del cole querrán ser sus novias. “Esta sí que fue una gran noche” se dice a si mismo, cierra los ojos y se duerme.

martes, 27 de julio de 2010

Juanito quiere ser de todo.

Bombero, aviador, veterinario,

médico, abogado, príncipe

y tocar en una banda de rock.

Además de chef, arquitecto,

ingeniero, conducir un tren, taxista

y de una gran orquesta, director.


Juanito quiere ser de todo.

Astronauta para ir a la luna,

pintor, escultor, escritor,

maestro, futbolista, tenista

y rey de un país que quede cerquita.


Juanito quiere ser de todo.

Para ayudar a sus amigos,

papis, hermanos, abuelos

y a su perro que se llama Bandido.


Juanito estudiará mucho

para ser todo esto que les cuento.

Él sabe que jugando aprende

a ser un niño sabio y bueno.

Sabe también que así crecerá

y todo esto que quiere ser, será.

sábado, 17 de julio de 2010

Justina y el mar.

Justina vive en una ciudad
a orillas de un gran mar.
Le gusta caminar por la playa
sintiendo el sol en su cara.
Cuando la noche llega
en el cielo se ven muchas estrellas.
La niña imagina al verlas
que son ángeles con velas.
Piensa que ellos tienen suerte
al estar tan cerca de la luna.
Justina es la afortunada
porque todos los días que quiera
el mar mojará sus pies descalzos
con su espuma sobre la arena.
Justina vive en un lugar
que tiene un inmenso mar.

lunes, 28 de junio de 2010

Mamá, mi barriguita tiene hambre.

Mamá, mi barriguita tiene hambre.
Es hora de la comidita.
Salchichas, puré y papas fritas.
Ella no quiere que le des sopita.

Mamá, mi barriguita hace ruido.
A mi no me da respiro.
Qué te parece si comemos
un pollo al horno con tomillo.

Mamá, mi barriguita estará contenta
si cocinas lo que le gusta.
Carne con salsa y crema
y helado de chocolate y menta.

viernes, 18 de junio de 2010

Cuando duermo y sueño.

Cuando duermo y duermo
sueño y sueño.
Con hadas y angelitos
que me llevan de la manito.
A volar por el cielo
de todo el mundo entero.
Sueño con castillos, príncipes
dragones y caballeros.
Con princesas que duermen
y yo las despierto.
Navego por los mares
en galeones piratas.
Encuentro muchos tesoros
y es de palo mi pata.
Cuando gigantes me atacan
con mi espada los venzo.
Hasta que de pronto despierto
por mi mamá que me llama.
Me gusta cuando duermo y duermo
porque sueño y sueño.

martes, 8 de junio de 2010

Un diente se me cayó.

Un diente se me cayó.
Mi gato lo encontró.
Lo escondió en algún lugar
porque le gusta jugar.
Quiero mi diente que se me cayó
para el ratón que lo viene a buscar.
Él, una moneda me dejará
por mi diente que se me cayó.
A mi gato entonces le di
una pelota para jugar.
Por eso me devolvió
mi diente que se me cayó.